Francisco José Soriano · EscritorLiteratura · Pensamiento · Vida
Estudio de escritectura

Un espacio personal para lo que nace entre libros.

Fragmentos de octubre 1

 RESPIRO


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Gotas de lluvia en el horizonte,

salida de luz punteada en un cielo esquivo.

Y el azul cobalto del alma se difumina,

devolviendo el reflejo sordo de lo que siento,

gota a gota, suspiro a suspiro.


El avanzar en esos días de lumbre y coral

es más fácil, con menos castigo impreso,

sucumbiendo a la necesidad de hacerse

a sí mismo

sufrir lo posible que evite la distancia con doler.


Llegamos solos y acompañados a la rutina,

y el nuevo escalón se desdibuja con tan solo

pensar que estamos pisándolo,

y los demonios campan lujuriosos,

pensando que mi negativa es tan solo una merma.


Allí vuelvo a la batalla, continúo

sin dudas, entramado como el propio cielo gris,

esa cobertura inspiradora sin música,

ese color descolorido que brilla en el blanco de la nada.

Pero el lleno no discute la premura.


Es hora de soñar dormido para vivir

cuando despertemos, llenos de locura,

llenos de atisbos ocultos a nuestra razón,

empujados por nosotros mismos,

pero disfrazados de lo que fuimos

para evitar que nuestro ego nos detecte.


Simple y llana es la tarde lluviosa,

y solitaria la compañía que ladra callada,

mientras me miran ojos que saben que no sé,

ojos que escapan a cualquier respuesta que les pida.

Es ahí donde estalla el sonido crepitante,

compitiendo con un fuego que se apagó

y debajo de breves charcos extinguiendo su fuego.


Cuando los esquivo, me sumerjo

solo en silencio, sin más líquido que el cielo lloviendo,

sin más sordera que mi propia voluntad indescifrada,

inmaculada, inadvertida, entrometida, esperanzada.


Volamos a ras de zapato, juntos,

uno andando y el otro tirando de sí mismo,

conjeturando la dirección equivocada,

comprendiendo el dintel de una rama inesperada

para que la noche y el día se encuentren en un leve quejido.


Pero no volvimos a caer de nuevo

Y ese efímero trueno me arranca del instante

Y en ese momento muerto vivo

En ese lugar fascinante en el que me muevo

Respiro. 



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